Sáb. Dic 14th, 2019

Historia del avistamiento OVNI en Comondú por trabajadores de SARH

Por Gilberto Ortega Avilés

Últimamente un tema recurrente son los OVNIS y supuestos avistamientos, en internet, televisión o platicando con amigos siempre podremos conocer una historia nueva cada dia.

Baja California Sur siempre se ha destacado por tener grandes cielos azules y despejados, así como lugares donde la carretera se funde de manera solitaria con el desierto, y siempre ha tenido muchos testimonios de OVNIS.

Aunque a veces nos puede ganar la emoción como en 28 de diciembre del 2012 en ciudad constitución, cuando un periódico local dio una noticia en forma de broma del avistamiento de OVNIS, pero esto al combinarse con el lanzamiento por parte de una familia de globos de cantoya, lo cual alarmo a mucha gente e incluso atrajo a muchos investigadores del fenómeno.
Y así podemos relatar cientos de falsos avistamientos no solo en BCS sino en el mundo, pero el testimonio más increíble, fue relatado por trabajadores de la Secretaria de Recursos Hidráulicos, parece haber quedado en el olvido, como si la historia lo escondiera de nosotros, o evitáramos verla deliberadamente.
El relato lo encontramos en la Publicación llamada «Compas» del 31 de mayo de 1992 resguardada en el Archivo Histórico Pablo L. Martinez de Baja California Sur. A continuación está intacto el testimonio de Delfino Gonzáles.

Eran mediados del mes de noviembre de 1968 cuando una brigada de la secretaria de recursos hidráulicos (SARH) hacia levantamientos topográficos para delimitar la zona de riego en el Valle del Vizcaíno que apenas estaba organizándose.
El día que nos referimos era un viernes, fin de semana los seis trabajadores del grupo se apresuraban a terminar la jornada porque la soledad era desgastante y deseaban regresar lo más pronto posible a sus hogares.

Era aparentemente un día normal, excepto que habían advertido que la aguja del teodolito (Instrumento topográfico de precisión para medir ángulos de distintos planos.) ocasionalmente giraba «alocada», tal fenómeno lo atribuyeron a un posible desperfecto del aparato o a la presencia de extraños minerales que incidían sobre el mismo. pero no le concibieron mayor importancia al hecho.

Por eso se les fue la luz del día. Esas labores las realizaban aproximadamente a unos 20 kilómetros del campamento que tenían establecido. Cerca de las 20 horas todos abordaron el vehiculo en el que viajaban un Pick Up Ford modelo 1965. La brigada de trabajo la integraban Delfino y Ruben González, Margarito Alvarado Rodríguez, Juan Manuel Olvera Rodríguez y el «Pacita» un famoso futbolista del pueblo de Miraflores.

Habían avanzado como 10 kilómetros cuando de improvisto se apaga todo el sistema electrico de la unidad, la marcha del motor, las luces, el radio.
Con el frió de la noche bajaron de la unidad para ver en que podían colaborar para «encenderlo». Nadie tenia conocimientos prácticos de mecánica, salvo la elemental, así que se pusieron a buscar un cable trozado, apretar las tuercas de la batería, pegarle un golpecito al coyle. Hasta una checada al motor de arranque, pero nada.
Luego de unos infructuosos minutos, decidieron emprender una caminata hacia el campamento para dar aviso del desperfecto y regresar con el mecánico. Ante la indecisión unos comenzaron a adelantarse.

Apenas habían caminado medio kilómetro cuando empezaron a rodearlos unos objetos voladores no identificados. No los alcanzamos a distinguir, la noche era muy oscura y las luces de diversos colores que emitían, rojas, amarillas y azules principalmente no permitían observar el objeto de donde provenían.

Pero los seis de la brigada se sorprendieron, los adelantados se reagruparon. Los objetos voladores «muchos» ( sin precisar cuantos) apenas estaban a tres metros de altura, «Daba la impresión que podíamos tocarlos».
De improvisto surge uno más grande que despide una luz de mayor intensidad y de un diámetro como de cuatro metros, posandola sobre la descompuesta unidad mecánica. «Fue cosa de minutos. Pero ante lo desconocido nos comenzábamos a asustarnos, no atinábamos a saber que era. Alguien dijo que tal vez serían aparatos del gobierno norteamericano que en ese entonces se decía hacían estudios sobre los mantos petrolíferos de la península. Sin embargo, en el fondo no estábamos totalmente convencidos de ello. Ademas la tecnología de vuelo de esas luces demostraban un gran adelanto en la Aeronáutica. Comenzamos a caminar apresuradamente hasta llegar al campamento,»

Cuando le contamos a nuestros compañeros lo sucedido, nadie nos creyó, «pues que fumaron» nos dijo uno de ellos, fuimos con el mecánico y al llegar a la unidad éste dijo con cierto desenfado «Haber , échenla a volar» y al primer intento arrancó. Después ya no quisimos seguir contando porque nadie nos creía. Margarito Alvarado fue el más afectado tuvo que recibir atención medica para recuperarse de la impresión,
Delfino termina la entrevista diciendo: «Yo se que hay mucho escepticismo respecto a estos objetos voladores, achacados normalmente a aviones, dirigibles o naves experimentales. Por eso decidimos no seguir contando el suceso. Pero inclusive, de los primeros pobladores del ejido, nos decían que ese tipo de fenómenos se presentaban con cierta periodicidad, pero que nunca había ocurrido nada fuera de lo normal.»
Los dibujos para la publicación de ese entonces fueron hechos por el artista y escritor Emilio Arce, el cual tuvimos el gusto de conocer hace poco, en una plática recordó el hecho.


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