dom. Abr 21st, 2019

Por Gamaliel Valle Hamburgo

Durante décadas y por más tiempo del que las palabras pueden describir se encuentran los recuerdos y memorias de los misioneros jesuitas que se encargaron de producir testimonios escritos que informaban sobre la vida de la misión.

Tal es el caso de las acuarelas del misionero jesuita Ignacio Tirsh, el padre Ignacio llegó en 1762 desde Bohemia, República Checa como asistente del padre Lucas ventura; durante los años que el padre estuvo en la entidad subsistieron 47 láminas a color en Praga con sus reseñas que ilustraban la vida cotidiana de los misioneros jesuitas en nuestra entidad.

Gracias al padre Ignacio quedaron grabados varios fragmentos de la vida cotidiana, durante la estancia de los misioneros jesuitas en nuestra entidad.

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