vie. Mar 22nd, 2019

RELATO: El primer exorcismo de Baja California Sur

Por: Gilberto Ortega Aviles

Utilizar la palabra exorcismo nos remonta a la película de holliwood que todos conocemos, y algunas películas similares, aunque el exorcismo no es algo propio de la religión católica, ni solo el método por todos conocidos.
Un ejemplo es el que no hizo llegar el cronista del municipio de Comondu.
José Soto Molina

EL DIABLO Y EL PRIMER EXORCISMO EN SAN MIGUEL DE COMONDÚ

La figura del maligno y del infierno, por asociación con el desierto, afloró en la expansión misional de los jesuitas por el Noroeste de México y, particularmente, de la Antigua California. De su presencia escribieron diversos misioneros californianos, secundados por los doctos jesuitas Miguel de Venegas y Francisco Javier Clavijero al escribir la historia de la evangelización en la península.
En las cartas del jesuita Juan María Salvatierra, impresas en 1698, un año después de su arribo y fundación de la misión de Loreto, el demonio aparece bajo el signo de la tentación a los indios; la enemistad entre indios y misioneros, surgida por la repartición del maíz, llevó a Salvatierra a calificar a la California como “el reino perdido de Luzbel”. En 1699 el padre Píccolo editó unas cartas donde presenta una visión paradisíaca y se refiere al sitio de San Xavier como “tierra de promisión. Al demonio lo llama Padre de las Tinieblas y a los indios idolátricos y supersticiosos.
Sin duda Segismundo Taraval, martirizado y quemado por los indios pericú, es un ejemplo tardío del demonismo barroco. En su libro existe un tono teatralizado de un plan divino en el que todas las acciones humanas, incluso la intervención de Satán, obedecen los designios de Dios. Los indios y la rebelión contra los misioneros adquieren los rasgos infernales, por lo que Taraval recurre a la figura del apóstata del tiempo de la Reconquista de Granada para justificar la guerra santa contra ellos.
El tono de esta disputa teológico-militar entre los partidarios de Dios y del Diablo fue recogido por Miguel de Venegas y el poeta poblano, autor de La Californiada, para exaltar la providencia divina del castigo. Los principales objetivos de la acción militar fueron los shamanes, quienes en 1740 se rebelaron en los Comondú y quienes movilizaron la rebelión contra el sistema misional.
No es de extrañar las constantes alusiones al demonio en las Empresas Apostólicas (Californianas) del padre poblano Miguel Venegas, reelaboradas como Noticias de la California (1757) por Marcos Burriel, siendo uno de sus primeros informantes el padre Segismundo Taraval. Para el historiador Salvador Bernabéu, la aparición física del diablo ocurre en San Miguel de Comondú, visita próxima a la misión de San Javier.
Anochecía en la capilla cuando varios neófitos descansaban en la puerta de entrada. En la penumbra advirtieron la presencia de un “bulto disforme” que llamó a Juan Bautista por su nombre. El neófito se acercó sin temor ante quien le hablaba. Fue entonces que el “monstruo infernal” lo tomó con violencia, arrastrándola hacia una milpa de maíz. Los demás neófitos gritaban atemorizados -“Di Jesús, di Jesús”, tradición de conjuros y exorcismos que procede de la época medieval, en especial de Tertuliano, quien recomendaba en el c.170-220 repetir el nombre de Cristo, persignarse y orar.
Mientras Juan Bautista se encontraba en poder del demonio, los neófitos sacaron una imagen de la virgen María Purísima y la dispusieron hacia la milpa, por donde habían desaparecido. Los rezos, finalmente, ayudaron a la liberación del muchacho. Maltrecho por el arrastre, Juan Bautista explicó que no pudo pronunciar el nombre de Jesús porque el diablo le había tapado la boca.
“Luego, dando las señas de él, dijo: que tenía en la cabeza cuernos como de vaca, y los pies también como de vaca, y todo el cuerpo lleno de pelos, y que echaba de sí un hedor como el de la pólvora cuando se quema”.
Los hechos, testificados por los indios y algunos españoles de San Miguel, se originaron en el castigo que el misionero impuso a un hechicero, al que obligó a entregar sus objetos ceremoniales y rituales. Tras el suceso de la aparición del demonio, sucedieron hechos extraños por la noche, escuchándose ruidos en la parcela “como si anduviera una piara de cerdones paciendo y gruñendo”.
Fue entonces que el padre (probablemente Juan Ugarte, fundador de San Miguel) conjuró el carrizal y plantó una cruz bendita, siendo el único exorcismo identificado en la historiografía de las Californias.

El diablo en California: recepción y decadencia del maligno en el discurso misional jesuita, Escuela de Estudios Hispano-americanos, CSIC, Sevilla, p. 139; en Salvador Bernabéu Albert, editor: El Septentrión Novohispano: ecohistoria, sociedades e imágenes de frontera, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2000

Deja un comentario


A %d blogueros les gusta esto: